miércoles, 17 de junio de 2020

NUEVA CONSTITUCIÓN: RESTABLECIMIENTO DE LOS DERECHOS INHERENTES DEL PUEBLO MAPUCHE Y DE TODOS LOS ORIGINARIOS.


ENSAYO

TÍTULO: NUEVA CONSTITUCIÓN: RESTABLECIMIENTO DE LOS DERECHOS INHERENTES DEL PUEBLO MAPUCHE Y DE TODOS LOS ORIGINARIOS.

FELIPE I. DE LUCAS A.





 “Somos noticia, pero no pararemos hasta que seamos historia, todo por una Asamblea Constituyente”

28-05-2020




RESUMEN

Este ensayo tiene por objetivo dar a conocer la problemática constitucional actual, junto a la relación que tiene con los pueblos originarios/indígenas de Chile, las limitantes que genera en ellos y los cambios que deberían estructurarse en la nueva constitución, fecha que está por avecinarse, y a la que debemos estar preparados. El respeto por la importancia de los pueblos originarios, la multiculturalidad ancestral, sus derechos y rol en sociedad son ítems que tratamos. Centramos este ensayo en todos los pueblos, pero particularmente hacemos mención del pueblo Mapuche, solo por esta ocasión. Los pueblos están muy al tanto de lo que exigen, demandan y necesitan; por tanto, tenemos la necesidad de instruir a los que tengan acceso a esta irradiación, generando conocimiento, comprensión, análisis y conciencia. Aquí se explica someramente esta problemática para que llegue de forma pedagógica a personas interesadas que deseen aprender. Abordamos el fenómeno de estudio a través de una reflexión sustentada en datos comprobables, históricos y contemporáneos sobre la constitución actual y el por qué debemos abandonarla en beneficio de los pueblos originarios.
            Este abordaje se complementa con una visión espiritual y mitológica desde la cosmogonía mapuche, resaltando una visión mística de la naturaleza, del ser humano y los hechos que hemos vivido desde octubre de 2019.
            Este texto ha nacido como una iniciativa del curso “Momento Constituyente: Formación ciudadana para una nueva constitución política”, a través de la plataforma EduAbierta de la Universidad de Chile. Está dirigido a: compañeros de trabajo, ex compañeros de universidad con los que mantengo cercanías, familia, amigos y vecinos de mi sector a través de la red social vecinal (Cerro Santa Elena, Valparaíso). También lo subiré a mis cinco páginas blogger, cada una de ellas ha llegado a cerca de cinco mil visitas. Y a todos los que puedan llegar a tener acceso a este documento.

Palabras clave:
Nueva-constitución, estallido-social, pueblos-originarios, pueblo-mapuche, Chile.


INTRODUCCIÓN

            Han pasado largas décadas de profundo descontento por la forma en cómo se han llevado a cabo los procesos de nuestro país, la estructura que justifica la organización de los asuntos civiles, sociales, políticos, económicos, culturales, etcétera, encuentra su punto de unión, núcleo y propósito desde la constitución (1980) que lo rige. Se ha dado mayor énfasis a la esfera económica, particularmente privada, dejando de lado las necesidades de sus habitantes; han surgido reformas, pero escasos han sido los cambios auténticos. Los problemas se arrastran desde distintos gobiernos y administraciones. Sin embargo, este descontento e incertidumbre generalizadas se han venido incrementando paulatinamente en estos últimos años, llegando a detonar en la importante crisis social que ha acontecido en octubre. Por mucho tiempo pensamos que estábamos lejos de esos potentes ejemplos de crisis sociales que muchas veces incidieron en países vecinos, así como en otros sectores del globo, pero ahora es una realidad para nosotros. Es así que, la idea del paraíso de perfección que muchas veces nos hicieron creer perdió los pocos cimientos que la sostenían, esto para vivenciar ahora una lamentable faceta de derrumbamiento.
            Pero esto es solo la punta del iceberg, manifestación que poco a poco ha ido ganando superficie, pero que posee todo un universo de pormenores, detalles y necesidades que la animan, presentes en la cara oculta del iceberg que lentamente estuvo asomándose a la luz solar, hasta que de repentino ha explotado, generando gran expectación a nivel nacional como internacional. Todo el mundo está al tanto de lo que ocurre en Chile, o al menos los que se compadecen ante las precariedades o injusticias de los sistemas dominantes sobre los pueblos llanos, los interesados en política, economía, revisionismo histórico, entre otros. Aquellos observan objetivamente que esta detonación es neto producto del descontento social, una realidad ya insoportable que se veía venir y que se ha rebalsado. Todo lo que se concentra bajo fuerte presión durante mucho tiempo ha de liberarse abruptamente por acción natural, por ley física; por tanto, ningún chileno ha negado la fuerza de poderosos mensajes acontecidos desde el 18 de octubre del año 2019, ya que es algo que se albergaba en el inconsciente colectivo de nuestra sociedad. Estas sensaciones se sabían reales, de donde la ficción no fue más que mera ilusión, es entonces la desigualdad social el punto de ebullición.
            Esto se ha evidenciado en diversos sectores de la sociedad, bajo distintas necesidades que no han logrado ser satisfechas, otras que han sido directamente ignoradas, como es el caso de las peticiones de los pueblos originarios/indígenas en Chile, tema que es de suma relevancia ante las nuevas peticiones sociales, va más allá de un mero ideal o de un inocente símbolo, es algo que no debería dejar indiferente a nadie, ya que quien posea mínima noción de nuestra historia estará al tanto de las diversas y desgraciadas opresiones que aquellos han vivido, desde el comienzo del “descubrimiento”, pasando por la colonización, extendido a la etapa republicana de Chile, y así hasta nuestros tiempos actuales, fatídicamente muy actuales.
            Este país y nuestro continente no fueron descubiertos, sino que existían civilizaciones muy bien constituidas, imperios, pueblos completamente ricos en organizaciones políticas, sociológicas, psicológicas, religiosas, con un completo control de la tierra que les pertenece. Lo religioso poseía su propia e íntima conexión con el cosmos, visiones celebradas por medio de liturgias, ritos y rituales que reflejan el extraordinario sustento teórico cosmogónico; nuestros pueblos, indistintamente, poseían sus propios ideales referentes a cosmogénesis, biogénesis, antropogénesis, lo que otorga suficiente carácter como a cualquier otro pueblo occidental-europeo u oriental. Esto fue incomprensible para los ambiciosos conquistadores, el combustible que alimentó el motor de sus acciones estaba justificado más por afán egocéntrico que por otro motivo; esto en razón del deseo impetuoso de quedar plasmados en el registro histórico de la humanidad por sus supuestos hallazgos; necesidad arraigada en la fantasía de muchos europeos. Esto primó que, en lugar de desear comprender el valor de lo que se llegó a visitar, porque esa es más la palabra correcta, una ‘visita’, fue en cambio irrespetuoso con sus deidades, con sus antepasados, con el espíritu de la sangre y la tierra que en estos territorios dominaba; blasfemó a sus dioses y los declararon herejes por no compartir o seguir plenamente ideas que venían del otro lado del mundo. Los jesuitas son parte de esta empresa, trayendo sin permiso sus iglesias e ideologías. Este deseo de ambición es propio de la Europa al imaginarse como foco central del mundo, adoptando como suyas las injusticias geopolíticas, con ello se creyó capaz de colonizar África, Medio-Oriente, Oriente y América, como si nada, y así lo hizo.  
            Es por eso que en este ensayo seguimos esta línea, además de profundizar en las demandas del pueblo indígena desde la visión política y social actual, veremos qué es lo que se debería cambiar e implementar al margen de una nueva constitución política para ser verdaderamente justos con aquellos, dueños originarios de estas tierras en las cuales sostenemos nuestras casas, nuestros templos, nuestros empleos, nuestras ciudades; todos estos son contemporáneos, resultado de una legislación implantada. Estos cambios deben ser reales, concretos; no sólo emblemas a conveniencia, ni meras propuestas figurativas.


DESARROLLO

            Los impactantes sucesos que ocurren desde el 18 de octubre del año 2019 nos hacen reflexionar profundamente, formar constantes interrogantes que, si bien aún no tienen una respuesta óptima, nos permiten visualizar un futuro diferente. Este futuro está fundamentado en la reducción de la desigualdad social, foco nuclear del espíritu que anima la llamada “revolución” que hemos experimentado, que si bien ahora se encuentra pausada por razón de la pandemia universal, pronto se reactivará nuevamente. Las múltiples necesidades que nosotros, habitantes de esta larga franja territorial que llamamos Chile, compatriotas, hermanos de una misma patria, hemos vivenciado, nos unen en un solo corazón, retroalimentado constantemente de esperanzas y deseos para el mañana. Este fenómeno logra forjar un particular “apoyo mutuo” que genera unión colectiva, todo en virtud de modificar la constitución política, pero no en reformas, sino en sustitución por una nueva, una que vaya de la mano con el supuesto progreso democrático que pregona la política chilena. Para ello, en este ensayo exponemos los siguientes puntos:

Sobre la constitución actual de Chile (1980)

            Sobre nuestra constitución actual, podemos resumir que forma parte de un modelo antimayoritario de democracia protegida que otorga a la minoría política un excesivo poder de veto en la toma de decisiones, afectando con ello al principio de Igualdad, lo que impide la modificación del statu quo heredado. La actual constitución se redactó en el período autoritario, mediante un proceso cerrado y excluyente, que culminó en un plebiscito fraudulento. El golpe de estado de 1973 interrumpió un proceso de democratización institucional que venía desarrollándose gradualmente desde la instauración de la República. Al suspender la Constitución de 1925 y reemplazarla por la de 1980, la dictadura militar buscó imponer un nuevo modelo de “democracia protegida” que daba la espalda al principio de soberanía popular e instalaba una nueva forma de presidencialismo, tutelado por las Fuerzas Armadas como cuarto poder.
            El actual modelo centralizado de toma de decisiones políticas, administrativas, fiscales, y el débil rol del Estado en materia económica son insuficientes para satisfacer las necesidades y prioridades de la sociedad chilena.
            La concepción reduccionista de la democracia que refleja la Constitución de 1980 se acompaña de una concepción maximalista de la economía liberal de mercado, que garantiza la primacía de la propiedad privada y la libre (y casi ilimitada) iniciativa económica, vastas desigualdades socioeconómicas, y el acceso reducido a derechos económicos, sociales, culturales.
            Debe haber plena coherencia del sistema político con el principio democrático. El éxito de esta tarea dependerá, en una medida importante, del papel que jueguen los partidos políticos y de la capacidad de incorporar a la opinión pública y a la sociedad civil en el proceso de cambio constitucional.
            Estos últimos meses no han dejado indiferente a ningún chileno, han ocurrido múltiples acontecimientos impactantes y dolorosos en donde la incertidumbre parece ser la única vía de asimilación. Hemos visto al fuego arrasar, hemos apreciado destrucción y creación, hemos sentido el espíritu de las movilizaciones sociales a flor de piel. Las distintas demandas esperan una respuesta satisfactoria, por lo cual es de suma relevancia el poder estar al tanto - ya sea desde lo teórico como de lo pragmático - de las importantes fechas que se avecinan. La posibilidad de crear una nueva constitución política podría generar las debidas transformaciones que nos permitan la unión entre los ciudadanos, entre las distintas ideologías y formas de apreciar nuestro país, pudiendo forjar el reconocimiento de los derechos que - por naturaleza - nos pertenecen.
            Los sucesos ocurridos desde el 18 de octubre manifiestan el fuerte descontento de numerosos sectores, de ahí que se han evidenciado profundas injusticias que inducen a que seamos un país inarmónico, injusto e indiferente ante las demandas del pueblo. Por ello, es necesario que podamos revisar en conjunto, a través de la ciudadanía como desde la clase política, la opción de cambiar la constitución política, promover la estructuración de artículos y principios actualizados en beneficio de todos los chilenos, y no solo de grupos particulares, pertenecientes a las distintas esferas de poder económicas, políticas y rectoras del curso del país.
            Este es un proceso en el cual debemos participar todos los chilenos, todos los que tengan el interés y el anhelo de hacer de este un país mejor, más inclusivo e integrado; con ello ser parte del cambio y de la motivación que implica tomar el peso al asunto, en base al uso adecuado de la información, al estudio, al repaso de la constitución de 1980, buscando los puntos débiles, logrando identificarlos y así poder sugerir restablecer lo que consideremos conveniente. Nadie debería quedar fuera de este momento, es de responsabilidad ciudadana la participación. También, si poseemos ciertos conocimientos sobre estas dinámicas, poder instruir a los demás e incentivar a que sean parte del proceso, en donde – al unísono – crearemos un nuevo texto de constitución política, diferente, renovado bajo una visión humanitaria.
            Atrás han quedado los juicios de hace cuatro décadas, estamos en tiempos diferentes, la óptica con la cual apreciamos la realidad se ha modificado, ha evolucionado, y Chile puede ser parte de esto, puede contribuir en la construcción de un modelo mejor que sirva de ejemplo a otros Estados que están en vías de crecimiento y desarrollo como nosotros. Por eso, a modo de ejemplo internacional, es conveniente que repensemos la importancia del rol individual en sociedad y en la contribución que cada pensamiento u opinión tiene en el colectivo, ya que todo microproceso repercute en un macroresultado. Pero para un cambio de esta magnitud, es necesario que el chileno tome conciencia y no se mantenga indiferente, debe trabajar arduamente en otorgar sentido a este proceso, porque todo cambio masivo implica también una transformación interna y un esfuerzo adicional de su parte.


Sobre los pueblos originarios

            Las demandas de los pueblos indígenas son antiguas, es decir, no son recientes. Los pueblos indígenas ya llevan mucho tiempo solicitando una nueva constitución, reconocimiento constitucional en la lógica de un nuevo texto en donde los derechos del pueblo indígena se realicen en plenitud. En definitiva, debe ser una constitución completamente diferente de la actual.
            Con ello, debemos superar la saturación de aquellos discursos basados en consignas, pero vacías de contenido, de forma y proyección, estos mensajes deben ser expuestos con claridad y congruencia, esto en caso de que queramos apoyar la causa indígena y ser parte de ella. Los emblemas y consignas deben albergar la intención de entregar un mensaje coherente, que posea una estructura suficiente que respalde una propuesta, un punto de vista que no quede en la “mera” frase popular. Los pueblos indígenas han dedicado su vida por generaciones para alcanzar esta empresa, muchos se han rendido en el camino, acoplándose al sistema; otros siguen luchando, y de ahí nuestra motivación.
             El escuchar, averiguar, comunicar, el ser parte, esto y más fortalece la unidad social y política que, en efecto, se ha dado hoy de forma natural, sin intervención de supuestos líderes. Esto pone las cartas sobre la mesa, dejando de manifiesto que estando en democracia no se han resuelto los problemas esenciales de los pueblos originarios. Los alegatos de los líderes públicos que apoyan la causa son finalmente opacados por la fuerza de las máquinas y de la economía. Esto toma una mayor importancia hoy en que el pueblo de Chile ha reconocido, se ha acercado a la necesidad de los pueblos indígenas, tomándola también como suya. De esto hay innumerables evidencias, sobre todo desde el estallido social. El pueblo en general ha tomado conciencia de sus peticiones y alegatos, luchando también por ellos, cantando el himno en mapudungun de «Marichiweu!» “¡Diez y mil veces venceremos!”, adoptando de antemano la victoria, predestinada por los antiguos héroes y dioses mapuches, como de los pueblos indígenas en general, espíritus ancestrales que demandan soberanía sobre lo que les pertenece.
            El pueblo se ha acercado a la demanda centenaria de los pueblos originarios, toman sus símbolos, siguen su filosofía, apoyan sus demandas y valoran sus luchas. Nos hemos encontrado cegados durante mucho tiempo, la falta de información fiable es sumamente abundante, los medios de comunicación masivos (la prensa escrita, audiovisual) suele estar al servicio de las cúspides más poderosas. Ejemplos de prensa internacional nos han dejado estupefactos, por tan alto nivel de certeza y objetividad, de la que muchos al servicio del periodismo chileno deberían imitar. Los medios locales de comunicación masiva nunca revelan del todo la verdad… el que está interesado en el tema debe averiguar más a fondo, investigar como si no existiera un fin, percatándose el investigador que sin recorrer mucho camino hallará respuestas a sus inquietudes.
            Hoy nos encontramos vivenciando un especial «apoyo mutuo» entre la nación mestiza y la nación indígena. Esta última no ha podido aún restablecerse formalmente debido a la falta de atención seria de parte de aquellos “líderes” políticos, sean populistas o retraídos, ninguno ha aportado el grano de arena suficiente como para llevar la causa indígena al plano constitucional, esta es una deuda. Bajo este prisma, empero, exceptuamos a sus representantes y dirigentes directos, el rostro visible de la causa llana. Por ello, es necesario modificar la constitución, crear una absolutamente nueva, fresca, rejuvenecida para los tiempos venideros. Hay que pensar en el mañana de Chile, sino nos quedaremos atrás como Estado, sino es probable que el caos reine en la conciencia colectiva, rebalsando su caudal de dolor en dirección a los túneles que llevan al centro de la tierra, aquellos que inician en la columna vertebral de la serpiente arcaica, esa que sostiene a Los Andes. Somos dos naciones en un mismo Estado frente a un adversario común: la supremacía de la casta política y económica que lo administra, transformándolo en negligente ante su – ahora - impávido pueblo. La democracia está incompleta, esto para sostener y proyectar sus privilegios en vastas suntuosidades, a costa de gran parte de sus compatriotas que quedan fuera de este modelo de desarrollo y de la “empresa” que es ahora Chile; esto solo aumenta las riquezas de ciertos sectores, en detrimento de gran parte de los nacionales.
            Como menciona con gran belleza Z. Mora (2019): “Cada chileno/a desde la tradición del respeto y equilibrio mapuche por el az mapu «costumbre armoniosa de la tierra» y desde el itrofill mongen «biodiversidad de la vida natural», debemos cuestionarnos a fondo estas preguntas: ¿Qué es lo que nos está pasando? ¿cómo es que nos hemos olvidado de la belleza y pisoteado lo sagrado?, ¿cómo es que nos perdimos tanto como para pensar que sólo existe lo que brilla y se compra? ¿Acaso nuestros bienes son más importantes que el respeto por la vida misma y el espíritu divino que la anima? ¿Cómo es que el interés quiso segar de cuajo los árboles y apresar la fuerza alegre y vivificadora de los ríos? ¿Cómo es que hicimos avanzar sin misericordia el desierto, a tal punto que la fauna hoy nos teme, nos huye y el bosque quisiera volverse piedra para salvarse de nuestras manos?”
            A partir de estas palabras y continuando nuestra idea fuerza, es cierto que nuestro país actualmente está sufriendo no solo una crisis a nivel político, social, económico; sino que también una severa crisis espiritual. Este país está realmente dividido, digamos que la lucha entre el «bien y el mal», la ya milenaria dialéctica de la existencia es algo más que simbólico en este territorio, pues alcanza su máxima plenitud. Con esto no estamos hablando ni de “derechas” ni de “izquierdas”, aunque harta incidencia tienen, más nos referimos a una verdadera guerra espiritual que está aconteciendo en nuestro país, que va más allá de una comprensión racional, inundándose ya en un establecimiento de orden mítico. Como bien hemos recalcado, muchos se culparán los unos a los otros, otros culparán a un partido político, otros culparan a ciertos líderes… Todas estas impresiones son verídicas, pero también recalcamos la existencia de otra lucha, una que está más allá del espacio y del tiempo, palpitando ahora en este presente, hoy en día, más que nunca, en el terreno salvaje del Espíritu puro. No obstante, de todo «caos» siempre retorna un «orden» ancestral: el resurgimiento de una nueva época dorada.
            No debemos temer, sino tener confianza en que Chile volverá a recuperar su identidad, su amor a la patria; particularmente, nosotros, los ciudadanos mestizos podremos encontrar un puente cercano que nos llevará a nuestros orígenes allá en lo más profundo del espíritu de Chile, en la ígnea zona campal, junto a nuestros pueblos antecesores, por la honra de nuestros antepasados, un puente de carne y espíritu. Esta conexión será objetiva y subjetiva, será introspectiva, abstractiva y real, con esto, concreta: derechos, plurinacionalidad, reconocimiento constitucional, derecho a la consulta indígena, derechos sobre la tierra y territorio, a la propiedad cultural, intelectual, autonomía, reconocimiento de derechos colectivos, libre determinación, protección de sistemas normativos de los indígenas, entre muchos otros. Esta es la antesala a un nuevo escenario, de donde podremos unirnos efectivamente en las decisiones que atañen a nuestro país, podremos visitarnos los unos a los otros, aprender de ustedes. Hay que edificar un santuario simbólico de esta unión, lugar donde nuestros pensamientos hallarán regocijo, y se unirán en una misma tendencia.
            Es por ello que los chilenos tenemos un compromiso pendiente: que es acercarnos a los pueblos indígenas, buscando la catarsis mutua, que es su vez socio-psicológica; esto con humildad, para poder compartir las llaves que nos contacten con ese Chile místico, allá en la esfera interna, que es la fuente que podrá nutrir nuestras relaciones, unir nuestros propósitos en un fin. Crecer el uno con el otro, pues, nunca hemos estado separados, es la mal maniobrada política la que nos ha distanciado, más la atmósfera convoca, en un ir y venir eterno, hasta el fin de esta Era.
            Debemos acercarnos a la mitología de nuestros pueblos, vivirla y experimentarla como nuestra, caer de lleno en el estudio e investigación académica de estas. Debemos abandonar el repetido y sin sentido chance a los estudios y vanaglorias extranjeras, sean estas antropológicas, sean estas arqueológicas, sean estas históricas; es más que digno nuestro territorio de entregarnos todas las herramientas para la completitud académica. Debemos nacionalizar nuestros productos, debemos nacionalizar nuestras reservas y nuestra maravillosa naturaleza nos lo agradecerá. Esperamos que con esta nueva constitución podamos aprender a valorar lo que es nuestro: todo este vasto territorio, rico en distintos matices, tiene todo lo que necesitamos para sobrevivir, espero podamos destruir las cláusulas que han vendido el alma del país a los magnates extranjeros, que solo han utilizado nuestro territorio para explotarnos, fruto de acuerdos diplomáticos mediocres, basados en intereses egoístas de las distintas clases políticas que desde hace décadas están ejerciendo. El cobre es nuestro, el desierto, la observación astronómica es nuestra, debemos abrir nuestros propios observatorios, debemos amar nuestro mar y declararlo nuestro por derecho propio, así con nuestras montañas, nuestros campos, nuestra agricultura, nuestras viñas y más.
            Nuestra crisis actual es de toda la Tierra, así como de todo el espacio-tiempo del nuevo Chile, ese que ha nacido del derramamiento de sangre. El estallido social es una consecuencia, un efecto directo en la vida de las personas por una causa: la sistemática siembra de desequilibrios y transgresiones, todas cometidas en los últimos tiempos del devenir humano sobre esta mapu. Todo producto del modelo de consumo, del lucro acumulador, de la falsa democracia y de la desregulación de la economía a las “leyes de mercado”. Como dice Z. Mora (2019), “estamos viviendo justamente en estos días en las aguas emocionales de Kay-Kay Filu (la serpiente de las inundaciones de las tierras bajas, incluyendo las pasiones humanas bajas)”. Prosigue, “no olvidar que la serpiente Filu del verbo ful´ ün, significa ‘desparramarse sin control’, y en el antiguo idioma andino, Kay es «divinidad»”. Estas aguas emocionales se manifiestan también a través del fuego.
            La analogía es clara, el fuego, el combustible del estallido social general, es una expresión natural, una respuesta de los elementos de la naturaleza a través de la conciencia humana, a través de su expresión y actuar. El poderoso binomio “agua-fuego” (ko ka kitral) siempre está presente, ya sea al momento de enjuiciar al alma de un difunto, como cuando corresponde enjuiciar el tiempo de un alma colectiva. El elemento del fuego es transformador, posee las tres fuerzas básicas de la existencia, a saber: destrucción, conservación, creación, inmortalizadas en otras tantas culturas sobre este globo, como la hindú. Esto porque el fuego posee la capacidad de destruir, induce a un nuevo estado de cosas por medio de la metamorfosis de las partículas que actúan sobre el objeto de su fuerza, lo quemado “cambia” su forma al pasar a ser un cúmulo de cenizas; por otro lado, el fuego conserva, con ello podemos iluminar la noche, podemos cocinar nuestros alimentos, entregar calor a nuestros hogares; finalmente, el fuego es creador, ya que con este se ha podido crear la civilización, ha permitido crear nuevos estados físicos. Dada esta explicación, vemos como el fuego a partir del estallido social de octubre ha logrado destruir una vieja máscara, una antigua piel ya inservible, acrecentando su potencia, imponiendo su furia a lo largo de todo el mundo, su alcance ha repercutido en la opinión pública de todos los países. De este nuevo orden deberá nacer un nuevo producto - a partir de su potencial creador - para preservar la naturaleza humana, a los habitantes de Chile, a través de su conservación.
            Todo lo que se obtenga del fuego es importante, quien desee ignorar estos mensajes solo se aleja del prístino pensamiento sensible, base sobre la que nuestra razón se sostiene, producto del desenvolvimiento humano sobre la Tierra. El mundo racional de las ideas concretas solo capta un espectro muy limitado de información que ofrece el medio, lo dicho es consecuencia de la naturaleza, sus señaléticas son el flujo de comunicación.
            Z. Mora dice: “otra definición mapuche muy interesante para estos tiempos es el concepto de wekufe, ‘el mal’ o ‘lo maligno’, que viene de la raíz wekun, ‘afuera’, ‘lo externo’, y en relación al malestar que podemos traer a nuestras vidas cuando no estamos auténticamente conectados con la fuente y raíz de quien “yo soy”. Pero que también se lee “wekufe” (we, ‘lo nuevo’ y küfu, ‘echarse a perder’ o ‘corromperse’) como ‘el mal equilibrador’ o aquel que ‘compone lo nuevo echando a perder”. Bajo esta indicación, el wekufe o lo maligno, no es necesariamente “malo” desde la perspectiva temporal, pues debido a la putrefacción y al aceleramiento del tiempo vendrían cosas nuevas, buenas e impensadas. Por tanto, como pueblo mestizo no debemos temer a una crisis mayor desde estos proféticos axiomas mitológicos, pues esto tiene un resultado que permitirá equilibrar, transformar, restablecer un orden perdido.
            Por ello, vemos que la inteligencia humana ha creado un estado-estadio, muchas veces devastador, ha pasado por encima del respeto a la naturaleza, ha rechazado la fuente, el origen y fin de todas las cosas. En nuestro país, se conquistó y se alude que se “descubrió”, solamente los ignaros podrán creer en estas básicas premisas, pues ya toda persona con un mínimo de conocimientos sobre nuestra América está al tanto de que aquí existían ya civilizaciones, basadas en una profunda conexión con lo místico, con los portentos de la naturaleza, índole que en nuestro país es excepcionalmente maravillosa, y que no tiene nada que envidiar a las bellezas naturales de países extranjeros, al contrario, el pueblo de este país - la otra nación, la mestiza - debe valorar lo que tiene, porque con esto puede defender su propia existencia: con el legado de su país arcaico, de su cultura, de su arte, de su sangre, así como lo han ejemplificado nuestros pueblos, pagando con la vida. El desarrollo económico que originó el “progreso” fue hecho desde un egoísmo inconsciente y depredador, y eso está presente hasta hoy en día en Chile.
            Por su parte, sobre lo socio-político, Ancalao (2020) comenta en una nota de prensa refiriéndose a sí mismo y a su pueblo: “como mapuche, me encuentro en el centro de fuerzas opuestas e igualmente negativas, que actúan simultáneamente”. Bajo la clasificación de este autor está, por un lado, un grupo de mapuches ‘complacientes’ que “sin respeto por sí mismos y resignándose a su estado de pobreza, estiran deshonrosamente la mano a la espera de bonos y subsidios, todo a cambio de no cuestionar o criticar a quienes administran el poder político, que les otorgan esas prebendas”. Luego refiere sobre los ‘flagelantes’, en palabras de Ancalao, estos están llenos de resentimiento, odio y frustración nacida de la violencia de la discriminación institucionalizada. Muchos de ellos han llegado al convencimiento de que la violencia es la única vía de solución a todos los males que sufren o han sufrido. Este grupo vendría a defender las únicas opciones radicalizadas del indigenismo fundamentalista. Según el autor, esta es la razón que justifica que los grupos de poder militaricen y judicialicen injustamente su causa.
            Continuando con la observación de Ancalao, desde otra arista estarían los “seguidores de la tradición judeo-cristiana”, que muchas veces están más centrados en alcanzar la salvación personal o individual, en detrimento de la que requiere colectivamente su pueblo como una gran comunidad que tiene un destino común. A los ya nombrados, suma la existencia de otro pequeño grupo que estima que para ser mapuche hay que conservar la sangre, las tradiciones y las costumbres en su estado más puro, “esto recuerda el racismo que prioriza la raza única, tantas veces fracasado, para ellos un mapuche debe vivir en el campo, andar con manta y trarilonco, y criticar todo lo que no es mapuche” (Ancalao, 2020), el autor comenta que son los mismos que utilizan teléfonos inteligentes chinos, estadounidenses o básicamente extranjeros, escuchan música en inglés u otros idiomas, aman la cultura coreana, norteamericana, utilizan autos europeos, chinos, japoneses o norteamericanos, lo que evidencia pasión por la globalización. Es muy interesante el punto que realiza este autor, hablando desde su personal experiencia como mapuche.
            Llegados a este punto, afirmamos que el abuso a los pueblos originarios ya no tiene nombre, hoy en día debemos revitalizar su legado y su herencia, es el verdadero camino a la salvación de nuestro país Chile. ¿Por qué digo esto?, porque el chileno carece de una identidad fija, siempre está buscando afuera de lo que cree carecer. Ama otras culturas, sin embargo, no posee la más mínima apreciación por lo que ya es suyo; esto es producto de una educación de mala calidad, los medios de comunicación masivos pierden el tiempo constantemente en inutilidades que poco nos corresponden, se nos ha enseñado a admirar al que está más allá de los Andes o de nuestro desierto, al que está más allá de nuestro continente en general, y ¿para qué?, para hacernos sentir inferiores y, por ende, consumir. Solo se llena - momentáneamente - con superficialidades materialistas al vacío del alma, pero esto siempre acaba en bomba de tiempo.
            Si bien un mestizo como nosotros no puede pasar a formar parte de las filas indígenas plenamente constituidas, plenamente sanguíneas, sí debe admitir que en su naturaleza genética existe una mezcla entre indígena y español – esta es la combinación más básica de muchas otras, que generalmente llegan al mismo surco -, por tanto debemos primeramente acercarnos - de forma sincera - a los pueblos indígenas y encontrar allí la razón de nuestro existir; debemos investigar sobre ellos, sobre sus mitologías, para armar una ruta psicológica que repercuta en lo empírico. Es por eso que en nuestro continente hace tanta falta una filosofía puramente sudamericana, intento que algunas pocas mentes brillantes han alcanzado exitosamente.
            Por su parte, el mito como tal, refleja el viaje nuestros héroes, son estos mitos y sus leyendas a través de la espesura de nuestros terrenos, los que reflejan – como en un enigmático espejo – nuestros rostros exaltados; este viaje es el prototipo divino que todos los pueblos poseen. El mito es el legado cultural más profundo y arcaico de un pueblo habitante de una determinada zona geográfica; forma parte de la lingüística álmica, de nuestro inconsciente primitivo, por ello, debemos acercarnos a la mitología originaria y tratar de entender los mensajes y señaléticas que allí existen; señales que revelan un estado divino que está dentro de nosotros, que es parte del territorio en el cual hemos nacido, y que por eso también nos pertenece. Bajo otro orden de cosas, albergamos inevitablemente el influjo europeo, particularmente español, de aquí viene que debamos escoger en qué grado sus filosofías, sus religiones, sus dogmas, sus visiones de la realidad, tendrán cabida en nosotros y en nuestras ideologías personales. Debemos elegir o buscar un símbolo que se sirva de ambas, así para crear algo auténticamente productivo, pero es necesario dejar de competir; esto finalizará en una favorable repercusión psíquica.
            El abuso ha sido sorprendente, pero aún queda camino para enmendar, aún quedan fuerzas, esto ya que el pueblo mestizo está cada vez más cerca de reconocer a sus pueblos originarios. Los sectores de la sociedad que no están conscientes de estos postulados o que sean propensos al rechazo hacia los pueblos, están simplemente desinformados, este efecto decisivo, incluso lapidario, es precisamente lo que el opresor ha buscado concebir durante siglos. Nuestra visión del opresor, como hemos mencionado anteriormente en este ensayo, va más allá de banderas – aunque las incluye - pues este término lo encaminamos más bien a lo sobrenatural. Sobre esas gentes, también podemos inferir que habitan en ellos malas intenciones, justificadas probablemente a partir de la ignorancia, de la ambición, o quizás por cuál otro motivo.
            Sin embargo, pese a estos cuatro tipos de personas mapuches - que podemos perfectamente extender a los otros pueblos indígenas, ya que es una opinión que permite dotarse de amplitud – observamos que sus antepasados han intentado ‘quedar bien’ con todos los sectores para conducir el proceso de emancipación del pueblo, sufriendo las más terribles desgracias a modo de respuesta. El líder Mapuche que venció al imperio español: Pelantaro del Purén Indómito, sirva de ejemplo, debió enfrentarse a quienes se sentían cómodos trabajando como amigos de los españoles - los llamados Mareguanos de Santa Cruz -, además fue capaz de trazar una estrategia firme, disciplinada y clara, de la cual debemos aprender hoy.
            Este párrafo basta para ilustrar mejor lo dicho: las propuestas van desde los indígenas que aceptan y apoyan los dictámenes del Gobierno; los que tratan que un indígena sea hoy electo para incorporarse a los delegados; otros más osados proponen asambleas indígenas para proponer sus temas en la constitución; y otros apoyan la idea de tener su propia Constitución y Nación dentro de este Estado que es Chile.
            Considera Ancalao que lo más claro y justo es que los pueblos originarios, particularmente los mapuches “creen sus propias asambleas, pero para firmar un pacto social y político con el pueblo de Chile y el Estado, que incorpore claramente el reconocimiento como nación indígena en la Constitución, en perfecta concordancia con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos”.  Para ello, citamos lo siguientes: Artículo 6, que indica que “toda persona indígena tiene el derecho a una nacionalidad”; y en el Artículo 8, que dice “los pueblos y los individuos indígenas tienen derecho a no ser sometidos a una asimilación forzada ni a la destrucción de su cultura”. Y fundamentalmente, el Artículo 9, que dice “los pueblos y los individuos indígenas tienen derecho a pertenecer a una comunidad o nación indígena, de conformidad con las tradiciones y costumbres de la comunidad o nación de que se trate. Del ejercicio de ese derecho no puede resultar discriminación de ningún tipo”.


Los pueblos originarios y una nueva constitución para Chile

            Desde el estallido-crisis, las diversas comunidades, sectores y colectivos de la sociedad han perdido el miedo al derecho de expresar y exponer sus ideas. Sin embargo, los pueblos indígenas llevan sus demandas desde mucho antes, podríamos aventurar que desde las épocas en que fueron oprimidas sus – hasta entonces - incólumes tierras y territorios. Durante estos breves siglos han manifestado siempre sus requerimientos, pero han sido más bien ignorados. Hoy en día existen “soluciones cosméticas”, muchas ‘palabras bonitas’, pero pobres en la práctica.
            Sobre la presencia que tienen los pueblos indígenas en el sistema constitucional en Chile, podemos comentar que desde la reforma social del 18 de octubre (y en la que aún estamos) la personas y la sociedad han planteado sus más profundas demandas de cambios, transformaciones; una de ellas es la de generar – como sabemos – una nueva constitución. Ha surgido – o mejor dicho, resurgido – una de las deudas más importantes que tiene pendiente la democracia en Chile, sino desde toda la historia republicana de nuestro país – no solo de estos últimos 30 años – que es fundada en la falta de una constitución que beneficie a los pueblos indígenas. La apelación ante una carencia basada en la falta de definición de un estatuto constitucional que asegure que sean tratados con completa igualdad, así como al resto de la población; con esto, ser considerados ciudadanos y respetar sus derechos fundamentales y humanos en plenitud tal como se entiende por los contemporáneos estándares internacionales de derechos humanos.
            Ante esto surge un nuevo concepto: la plurinacionalidad. Entonces, sobre lo Nacional y lo Plurinacional podemos comentar lo siguiente: la visión tradicional de la democracia sostenía que por cada Estado debía existir una nación, esta idea del siglo XIX no ha acompañado a nuestra estructura estatal chilena hasta el día de hoy. Esto porque en Chile no se ha realizado la plurinacionalidad. Existe una tendencia global que ha dado lugar a un constitucionalismo pluralista, lo que exigen nuestros pueblos originarios es que adecuemos nuestra visión al constitucionalismo de la acomodación, es decir, acomodar las grandes diferencias culturales que existen en nuestra sociedad, que las tratemos sin subordinarlas, con un fondo de igualdad; el Estado debe tratar por igual a esas naciones. El Estado en tanto a principios, derechos e instituciones que posee, debe acomodar esta diversidad de naciones dentro del sistema constitucional.
            Siguiendo la línea que los expertos han planteado a través del curso “Momento Constituyente: formación ciudadana para una nueva constitución política”, particularmente por el Dr. Salvador Millaleo, voz representativa de los pueblos indígenas durante el módulo 4, podemos establecer que, para reconocer los derechos del pueblo indígena en plenitud, la constitución actual debe modificarse para acatar los siguientes puntos:


-         Demanda por la plurinacionalidad:

            Consiste, entonces, en la constitución de un Estado que se basa en diversas naciones y que asegura un tratamiento igualitario para todas ellas, es decir, que no exista la dominación de una nación o cultura sobre otra. Asegura un pie de igualdad, para que estos pueblos originarios (subyugados hasta entonces) puedan crear su propio proyecto de vida, plan de vida, sin ser subordinados al proyecto de vida de la nación mestiza que ha vivido al amparo del Estado; que puedan disfrutar de los derechos que se consagran desde las esferas internacionales de Derechos Humanos sobre la libre determinación.


-         Libre Determinación:

            Consiste en el derecho que tienen los pueblos originarios de definir su propia estructura, tomar sus propias decisiones, determinar su estatus político, perseguir sus propias ideas de bienestar, sea político, social, cultural y económico. Esto no significa la ruptura del Estado, sino que los pueblos originarios tienen el deber de redistribuir su propio poder, derechos y atribuciones, para así definir y proteger sus planes de vida. De esta forma evitar los procesos de asimilación y extinción que han ocurrido hasta el día de hoy, por tanto, es la lucha de una sobrevivencia como indígenas, es el derecho a seguir existiendo como pueblos dentro del orden constitucional.

            Con esto, buscamos eliminar la falsa premisa de que aquí existe una sola nación, que es homogénea, con los mismos valores, sino que existen diversas naciones que merecen ser tratadas con igualdad por parte de la democracia.


-         Tierra y Territorio:

            Uno de los elementos básicos que hace posible que puedan persistir los pueblos indígenas como un proyecto colectivo de vida, es el respeto a sus derechos a la tierra y al territorio. Estos dos conceptos no tienen el mismo significado para los indígenas que desde las perspectivas occidentales, ya que desde estas últimas son un espacio – un conjunto de objetos – con el cuál se ejerce un poder y que posee alguna utilidad. Por consiguiente, son recursos para ese poder, sea un poder político o económico.

            La tierra y el territorio son para los pueblos originarios los fundamentos mismos de su existencia, porque la tierra no es simplemente materia inerte, la tierra es un conjunto de seres animados, un conjunto de sujetos con los cuales convive el ser humano, es un sujeto entre otros sujetos, esa es la forma de existir dentro de las diversas culturas indígenas que habitan nuestro país. Esto quiere decir que la tierra no es un problema de dominio, sino un problema de convivencia con la tierra; esta visión tan característica de los pueblos originarios amerita que a nivel del Sistema Internacional de los Derechos Humanos se protejan sus vínculos espirituales con la tierra. Es por esta razón que los indígenas la reclaman, no solo por querer dejar a un lado la pobreza – a la que los condenó el Estado cuando les quitó sus tierras -, sino que quieren sobre todas las cosas cuidar la tierra, cumplir sus deberes de convivencia con los distintos elementos de la naturaleza, de la biodiversidad.

            Ante esta filosofía de vida, el ser humano tiene una serie de deberes que cumplir para con la tierra, son los derechos de la tierra que reclaman, para cumplir con sus obligaciones primeras, de allí que este es precisamente el conflicto que han tenido con el Estado de Chile, teniendo como uno de sus núcleos centrales el tema de la perdida de la misma, de cómo el Estado no la ha respetado como es debido y como este ha fallado en su deber de hacer recuperar las tierras a los indígenas. Por eso es muy importante que en la nueva constitución este derecho quede muy claramente establecido.


-         Cultura y Lengua:

            Otro ámbito fundamental de derechos que tiene que replegarse en una nueva constitución son los derechos culturales y lingüísticos del pueblo indígena. Todos los derechos culturales van en el sentido de proteger directamente la identidad cultural de los pueblos, con ello impiden que esta identidad sea manipulada por agentes externos. Se debe respetar el derecho a la integridad cultural.

            Los partícipes de estas culturas determinarán cómo esta debe cambiar o cómo debe permanecer. El derecho a la propia lengua pide que los indígenas puedan hablar las suyas propias. Debe protegerse a la lengua, a los cultores de la lengua, fomentar sus usos y la oficialización de las mismas como ocurre en muchos otros países. Que el aymará, la lengua mapuche o el mapudungun sean lenguas oficiales del Estado de Chile, que sea obligatorio usarlas y que nadie pueda denegar su uso en los trámites ante el Estado.

            Por lo que se refiere a la educación, los pueblos deben tener derecho a mantener su propio sistema educativo; también, a nivel general se debe brindar educación de manera intercultural y plurilingüe, sea esta estatal o privada, para que todos tengamos acceso a las lenguas de nuestros pueblos. En muchos países la educación intercultural y plurilingüe no es solo para los indígenas sino también para los no indígenas, de tal manera que todos los demás aprendan a valorar la interculturalidad que existe en el país. Esto con el derecho al propio sistema de pensamiento, propia espiritualidad y a la propiedad intelectual.


-         Reconocimiento Internacional:

            Otro elemento relevante del reconocimiento institucional es que este tiene que adecuarse a los instrumentos internacionales vigentes de derechos humanos, no es un reconocimiento que opera en el vacío, sino que los indígenas demandan que tiene que ser al margen del derecho internacional, ya que este último explicita los derechos internacionales de D.D.H.H. sobre los indígenas. Por citar algunos: Convenio 169 de la OIT, Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2017 (ONU), la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2016 (OEA), Convenio sobre la Diversidad Biológica de 1992 (CDB), Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura de 2001 (FAO), también el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático de 2015, ya que define roles importantes para los pueblos indígenas en la conservación de la naturaleza. Todos estos forman parte de un marco internacional al cual debe adecuarse la constitución chilena.

-         Importancia de los Escaños:

            En el marco de esta nueva constitución, deben existir escaños reservados para los pueblos indígenas, estos sustentan los derechos a la participación política. Los pueblos indígenas piden que se asegure de que ellos forman parte, porque es la única manera de que todas estas transformaciones puedan tomar lugar correctamente - además es un derecho - porque los pueblos indígenas forman parte del conjunto de pueblos de Chile, y estos deben estar presentes.
           
            Estas son las exigencias más importantes, puesto que existen muchas otras que logran derivarse, y que deberán ser detalladas en su debido momento. En virtud de la brevedad de este ensayo, así lo hemos también escogido.




CONCLUSIONES

            El desarrollo económico, el capitalismo, el materialismo que originó este progreso de avanzada hostil en nuestro planeta es claramente evidenciable en la particularidad del caso chileno, este fenómeno posee vestigios de haber sido implantado desde un egoísmo inconsciente y depredador; lo mismo ocurre con las políticas dictatoriales que han provocado terribles efectos en la población oprimida latinoamericana. La democracia está incompleta, y es nuestro deber como ciudadanos exigir su faceta restante. Ante esto ha existido un contrataque: las barricadas, las que junto a antorchas de fuego son igualmente inconscientes como violentas, estas son respuestas naturales, inevitables, de parte de la médula biológica y mítica del mundo. Flujo y reflujo, el ir y venir de las energías, sean estas centrifugas o centrípetas, sea por una ley de correspondencia o de causa-efecto, las fuerzas vuelven de la misma forma en que fueron generadas. El flujo universal característico de los impulsos del Espíritu tiene su cabida tanto a nivel macrocósmico como microcósmico.
            Pudiendo tener una mirada más profunda y simbólica de los importantes hechos que han acontecido en los últimos meses a Chile, aseguramos que desde el inconsciente colectivo de nuestra sociedad se acumularon señales de dolor, sufrimiento, resentimiento, descontento, miedo y enojo de sus habitantes durante largas décadas, producto de una sociedad construida en el paradigma del abuso y del poder.
            Chile necesita crecer para todos, con dignidad, autonomía, y no solo para ciertos grupos de poder. Somos el colectivo, somos nosotros, somos todos en un mismo cuerpo e identidad, es aquello que por años se escondió, no visible, en la sombra del inconsciente. Es la intensidad volcánica de ese inconsciente colectivo la que ha irrumpido desde las vísperas del estallido social de octubre, con un grito de rebeldía, desde nuestra juventud dionisíaca que nada teme y que aún tiene esperanza en la sociedad. Para ello, la energía del “agua-fuego”, el Ko Ka Kitral, trae en sí misma la energía destructiva y con ello, regeneradora. Por esto, nuestros pueblos originarios tienen el derecho a vivir con igualdad, dignidad y ser parte activa del tejido social, promoviendo la realización de su nación anhelada, que hoy en día está atrapada en un tiempo paralelo.
            La gente de estas tierras nacionales, tanto proletarios como poderosos, han estado ambos desarraigados de su fuente espiritual y sabiduría ancestral, obedeciendo a energías e influencias negativas inconscientes, por lo que desde una perspectiva arquetípico-simbólica el fuego se ha abierto paso para purificar antiguas fuerzas de pensamiento, creaciones artificiales obsoletas, negativas, acumuladas durante siglos. Pronto el equilibrio de la Mapu Ñuke – Tierra Madre – se instaurará nuevamente sobre estos terrenos, generando justicia implacable, ya que no hay nada más poderoso que la misma Naturaleza.
            Por ello, desde la tradición del respeto y equilibrio mapuche, por el «az mapu» “costumbre armoniosa de la tierra” y desde el «itrofill mongen» “biodiversidad de la vida natural” debemos rehacer los parámetros constitucionales que rigen a Chile, iluminado por la experiencia de potencias extranjeras en materia de pueblos indígenas, en base a los acuerdos universales, para dar luz a este proceso, para que así esté amparado por organismos superiores que resguarden, den protección a través de sus leyes y derechos a nuestros pueblos originarios, los pueblos de Chile. Haciendo de estos principios parte de nosotros, de nuestra constitución material como espiritual, sobre todo desde los que formamos la nación mestiza, compañeros de angustias como de esperanzas, hijos de un mismo Estado, para crecer juntos y llegar a puertos mejores. Siguiendo el camino de los dioses, el legado de los antiguos héroes del territorio.



BIBLIOGRAFÍA

Ancalao, D. (14 de enero de 2020). Cuál es la propuesta mapuche frente al estallido social chileno. El Quinto Poder. Recuperado de: https://www.elquintopoder.cl/politica/cual-es-la-propuesta-mapuche-frente-al-estallido-social-chileno/
Figueroa, V. y Millaleo, S. (19 de noviembre de 2019). Por un momento constituyente para los pueblos originarios. El Mostrador. Recuperado de: https://www.elmostrador.cl/destacado/2019/11/19/por-un-momento-constituyente-para-los-pueblos-originarios/
Momento Constituyente: Formación ciudadana para una nueva Constitución Política (2020). Clase de Salvador Millaleo, titulada “Nueva constitución, pueblos originarios y Estado plurinacional”. Curso dictado por la Universidad de Chile.
Mora, Z. (16 de noviembre 2019). Claves mapuches para entender el estallido social en Chile. El Mostrador. Recuperado de: https://www.elmostrador.cl/destacado/2019/11/16/claves-mapuche-para-entender-el-estallido-de-chile/
Organización de las Naciones Unidas (2017). Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas. Recuperado de: https://www.un.org/esa/socdev/unpfii/documents/DRIPS_es.pdf




AGRADECIMIENTOS

            A la comunidad de EduAbierta de la Universidad de Chile por las interactivas clases, video-conferencias, temáticas de estudio y entrevistas, así como por la comprensión a sus alumnos ante los desafortunados hechos que ocurren en nuestro país, por la pandemia y por más.


CONTACTO

            Felipe I. De Lucas A. / felipeignaciodelucas@gmail.com / Valparaíso - Chile.




lunes, 13 de abril de 2020

*ENSAYO BREVE SOBRE LA PSICOLOGÍA, Y NUESTRO PRIMER PACIENTE. 


La experiencia de atender un paciente por primera vez no se ha de olvidar nunca más, ni mucho menos la sensación con la que uno queda al finalizar mutuamente el tratamiento terapéutico, debes estar al tanto de que te tocarán pacientes de toda categoría, casos simples y casos muy complejos, quizás en algunas instancias no haya satisfacción, quizás haya otras sensaciones, como preocupación, nervios u otros; pero debes estar seguro de que siempre será tranquilidad y sensación de logro una vez que se haya finalizado cada terapia psicológica, aunque insisto, son sólo impresiones y especulaciones, la verdadera Psicología siempre se comprueba en el mundo abierto, en el vasto campo de las distintas instituciones, consultas privadas, centros especializados, públicos o privados.
            Para ilustrar mejor, te comento sobre mi primera experiencia: en un comienzo tenía entendido que iba a atender a un niño, niña o adolescente, me había hecho la idea de aquello, pero luego me comentaron que por flujo de pacientes existía la posibilidad de atender a alguien mayor, nunca tuve problema con aquello, ya que siempre me sentí receptivo para cualquier tipo de caso que me fuese a llegar. De eso se trata ser un profesional de la salud, de estar siempre en la incógnita de cuál será el caso o quién será la persona que a uno le puede deparar, uno nunca sabe qué tipo de paciente nos puede llegar y uno debe estar preparado para afrontarlo todo. Uno no puede quedarse atrás, debe ir al margen del paciente, debemos ser sus mentores y sus guías en el camino para hallar la luz o encontrar su propia estrella, que le sacará de un camino de sombras, confusiones u oscuridad.
            Comentando otras cosas diferentes, me surge la intención de escribir que siempre he sentido especial atracción hacia la literatura de toda clase, y mi experiencia desde que he entrado en psicología ha sido muy similar a lo que siempre he hecho, buscar y explorar dentro de los libros y de las teorías que tratan de definir el mundo, siempre he sido una persona con muchas curiosidades, siempre he querido ir más allá y desde la temprana infancia siempre me gustó la investigación, la especulación y los desafíos mentales; en este caso, con la Psicología no me he quedado atrás, año tras año me he sentido más y más interesado por el universo que entrega y cada vez más le pido a lo desconocido tener constante tiempo y espacio para poder estudiar más teorías, más definiciones, más autores, siento que uno se vuelve en un verdadero profesional cuando dedica una buena parte de su vida al trasfondo de su dedicación. Sobre esta premisa, debo decir que utilizar las terapias narrativas me pareció una muy buena estrategia para guiar el caso en cuestión, venía hace un tiempo escuchando sobre tales, conozco un par de psicólogos cercanos que las aplican en sus terapias, más, nunca había profundizado en ellas ni mucho menos me había servido de las mismas para algún caso clínico, me llama bastante la atención que las cosas hayan confabulado para hacer uso de esta terapia en lo que sería mi primer caso de atender a un paciente. Siento que la aparición de esta corriente terapéutica es muy útil para los diversos cambios y flujos que existen en nuestra contemporaneidad. Estamos en un mundo cambiante, en donde simplemente vivimos, no tratamos de comprender lo que hay más allá o “más abajo” o “más arriba” de las cosas aparentes, el comprender los esquemas ideológicos que rigen el mundo es comprender los sistemas de significado que rigen la existencia racional del ser humano, sin duda que hay mucho de filosofía en aquellas nociones. La antropología se guía por la filosofía y la estudia en un cierto grado, al igual que la sociología, las terapias narrativas están inspiradas por un importante sustento antropológico (White era trabajador social, Epston antropólogo). También pienso que todo psicólogo debe saber un tanto de antropología, sociología, trabajo social y filosofía, siento que estas ramas se complementan y que hay que conocer por lo mínimo el corpus de cada una de ellas, especialmente para poder llevar a cabo una terapia que desee cambiar el sistema de significados en torno a un tema -a una problemática dominante en este caso -, uno no debe dejarse guiar por una sola doctrina o ciencia, siempre hay que poseer un panorama general sobre las concepciones del mundo, uno puede especializarse en una de esas profesiones (o en más de una, esto queda a gusto del profesional), pero sin duda que no todo se queda en la Psicología, hay que ir más allá. Sin aquellas ciencias es imposible comprender o entrar en las necesarias contemplaciones para observar la vida y sus múltiples manifestaciones.
            La experiencia con la paciente - que ahora llamaremos Marcia para proteger su identidad - fue muy grata, pero estoy al tanto de que pueden llegar casos más complejos como dije anteriormente, que requieran sintomatologías específicas, identificación de psicopatologías determinadas o etc. También es necesario que todo profesional se autoevalúe, que estudie, que se someta a sus propios métodos, que se autoanalice, que comprenda el funcionamiento de su ser; un verdadero maestro es un guía porque ha sabido conocerse así mismo, y lo más importante: ha sabido dominarse así mismo.
            Una persona se encuentra realmente capacitada para guiar a otras cuando él/ella mismo/a ha encontrado las claves que rigen el mundo, y ha utilizado esas llaves para abrir las puertas del conocimiento, del conocimiento científico y del conocimiento experiencial. Quiero quedarme con esta palabra, la “experiencia”, ya que es por medio de la misma que podemos vivenciar los hechos, para aprender a diferenciar lo que es real de lo que es ilusorio. Uno no debe dejarse envolver con la ilusión aparente de las cosas, no podemos quedarnos con la primera impresión, eso sería cometer una falta muy grave, el ser humano es un ser profundo, holístico, con diferentes dimensiones que le constituyen, con diferentes disposiciones a determinadas estructuras psíquicas, pensamientos y perspectivas que son dignas de ser conocidas, antes de poder ejercer siquiera una opinión.
            Con Marcia nunca dejé de sorprenderme, escribí muchas cosas a lo largo del informe que confirman esta noción, todo lo escrito a lo largo de estas hojas es gracias a ella, gracias a su mundo lleno de matices. El hecho de que hayamos alcanzado los objetivos terapéuticos fue muy gratificante para ambos, y la palabra co-construcción ha sido fundamental para llegar a todos los resultados y metas, todo fue una constante colaboración de parte de ambos, pero siempre manteniendo a Marcia como la protagonista de su terapia. Destaco esta noción dentro de lo que significa hacer algo “realmente terapéutico”, siento que la persona que acude al psicólogo es porque realmente necesita ser escuchada y atendida, por ello, uno no debe hablar más de lo justo y necesario - ya sea de lo técnico como de lo que corresponde dentro de la empatía y la alianza terapéutica - uno no debe opacar al paciente, al contrario, debe escucharle atentamente, lo que es también un signo de respeto y dignificación por el otro; es muy importante no distraerse cuando nos narran sus historias, esta es una capacidad que debe entrenarse a como dé lugar, y hay que aprender a anotar lo justo y necesario en la libreta y dejar todo lo demás para ser almacenado por la memoria. Los manuales comentan que uno debe siempre tener una postura neutral objetiva y lo apoyo, pero hay momentos en que la empatía debe ir un poco más allá, debemos sentir las vivencias que nos relatan, pero con cuidado de no absorber sólo lo negativo, hay que aprender a manejar estas acciones sutiles y sólo la experiencia podrá realizarlo. Si no nos colocamos realmente en la posición en que debemos estar, si no nos tomamos muy en serio lo que significa la comunicación y la unión, pronto, en un futuro no muy lejano, el advenimiento de la inteligencia artificial inducirá a que una máquina pueda realizar nuestro trabajo, ¡¡no debemos dejar de ser humanos!!
            Las clases de taller, las disertaciones y las retroalimentaciones son muy útiles para poder ver lo que hacen los compañeros, para ver como ellos proceden también, ese sistema es ideal para ejercitar el oído, la observación, la comprensión, el análisis crítico, el análisis emocional y las relaciones interpersonales entre colegas. Siempre siento que a veces, entre compañeros, falta que apliquemos los principios que tanto buscamos entre nosotros, las relaciones sociales son superficiales y mayoritariamente distantes, a veces frías, a veces no existe un saludo ni una despedida, estas son cosas que deben trabajarse y que generan contradicciones con el ideal de profesional que aspiramos a ser.
            Los psicólogos buscamos el mejoramiento de la raza humana por medio de la identificación de patrones desadaptativos o desbalanceados de los sistemas establecidos de orden, pero también debemos estar conscientes que el caos es parte de la vida y que incluso, del caos nace la vida, del caos nace el orden natural, esto lo sabe la física, la astronomía y la astrofísica. Los psicólogos buscamos resurgir la pulsión de vida en todas las personas, nos preparamos para hacer elevar las virtudes y las herramientas más recónditas de las personas, esas que se han perdido en el vacío, pero de todo vacío surge una luz que nos muestra el camino, que debe encontrarse y trabajarse conscientemente y que nos induce a crecer como individuos, pudiendo ser así un aporte para nosotros mismos, tanto como para la sociedad y la humanidad.
            Por citar un ejemplo, mientras que la depresión crece y crece, aún no queremos abrir los ojos y ver el porqué de su origen, ya para el 2020 será la segunda causa mundial más grande que “provoca menoscabo en la especie humana” y ya por algunos autores es considerada como una epidemia, semejante a un resfrío, que puede ser “contagiosa” y dichas acepciones no están muy lejanas de lo verídico, es muy cierto que cuando nos rodeamos de personas negativas se nos tiende a “adherir” dicha negatividad (sólo si es que no sabemos cómo manejar las distintas fuerzas que rigen una conversación o una relación de cercanía o trabajo). Debemos estar conscientes que en el universo no todo es “psiquis”, existe algo más allá, algo que moviliza al cuerpo y al ser cognoscente, inferir que todo se reduce a selección natural es propio de un postulado muy básico, las ciencias aún no han llegado tan lejos como para comprender las hazañas del espíritu, aún la ciencia es muy joven como para descubrir ciertas realidades desapercibidas para la comprensión humana, aún la ciencia puede ser muy ingenua al reflexionar que un bisturí, un microscopio o un fármaco son “el Elixir de la Vida” o el “Cáliz que nutre la Vida”. Pero por mientras, sin ser ambiciosos ni caer en premisas de índole idealista, debemos centrarnos en el estudio de la psiquis para descifrar el comportamiento del hombre y la mujer, y los distintos fenómenos que rigen las sociedades, las naciones, los países, a lo largo de las épocas, a lo largo de los milenios y la Psicología, es un instrumento a nuestra disponibilidad. Quizás los descubrimientos hasta la fecha no conviertan aún al Plomo en Oro, pero sin duda que han despejado el camino y han trazado una vía para recorrer dentro de la vasta jungla de la evolución.
            Sin afán de convertir esto en un ensayo hermenéutico o teórico, y volviendo al motivo que me corresponde, deseo señalar que estoy muy feliz por todo lo que logramos con mi paciente, me ha reconfortado mucho observar sus avances, la brillantez en sus ojos en las últimas sesiones y lo empoderada que ella se veía y se sentía ya al finalizar la última sesión. Pero hay que mantenerse a raya, como dijo la profesora de la asignatura "taller clínico I" en una última retroalimentación, “hay probabilidades de que ella no rompa fácilmente las pautas de la dependencia que la guían” y me parece muy acertado, no hay que descartar que quizás muchas de sus actitudes son producto de una dependencia emocional a personas específicas y que quizás se ha dejado llevar por pensamientos y/o emociones similares, que la han movilizado a decir las cosas que dijo o a hacer las cosas que hizo. Y volviendo a la premisa que he tocado en este ensayo, cada persona es un mundo complejo y no se puede esperar que sólo en nueve sesiones se pueda conocer a una persona completamente, sólo conoceremos sus facetas predominantes, porque existe un lado inconsciente y subconsciente que rigen la conciencia, la razón y la voluntad, no hay que dar todo por sentado y siempre hay que dudar, hay que mantenerse firmes.
            La Psicología es muy atractiva, queda muy poco tiempo para que entres completamente a su mundo, a la cueva del “país de las maravillas” y en lo personal, te comento que hay que hacerlo con mucho respeto y devoción, cuando uno hace las cosas de esa manera, puede recibir mucho, desde fuentes inimaginables e invisibles. Nunca hay que olvidar que no todo lo que aparenta ser de una forma es así en el fondo, así lo decían los antiguos axiomas hace cientos y cientos de años atrás, hay leyes y principios que rigen las cosas, las actividades y los fenómenos universales que la mente humana ni siquiera puede aún descifrar, pero que, con la debida humildad y práctica, podríamos observar, ingresar nuestra vista hacia aquellas comprensiones y entender un poco más de los funcionamientos que rigen las fuerzas de la existencia es un ideal que no debemos jamás abandonar.
            ¡Agradezco por todas las experiencias aprendidas a lo largo de mi profesión hasta hoy en día y estoy seguro que en los próximos años serán excelentes las que están por venir!


F.D.L.


Sobre la Terapia Narrativa

Sobre la Terapia Narrativa

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICO-CLÍNICA


Para el abordaje de los pacientes podemos utilizar “los medios narrativos en instancias terapéuticas” por Michael White y David Epston y de “Re-Autoría: Respuestas a las preguntas más frecuentes”, compilado por Maggie Carey y Shona Russell.
            Haciendo una revisión histórica de la creación de la terapia narrativa, es importante mencionar que las ideas que la fundamentan provienen de distintas teorías sociales, es por ello que se incluyen algunos aspectos del pensamiento de Michel Foucault sobre el poder y el conocimiento en su formulación. Michel Foucault fue un intelectual francés que se describió a sí mismo como un “historiador de los sistemas de pensamiento” y cuya obra resulta de gran importancia para el sustento de las teorías de terapias narrativas.
            Por allá en los años ochenta y noventa surgía distinta literatura sobre terapia familiar que abrían debates sobre la comprensión del concepto del poder. En tales debates surgieron opiniones basadas en que el “poder” no existe, que es algo que se construye netamente en el lenguaje, bajo esta primera premisa se afirma que los que experimentan sus efectos han contribuido a “producirlo”. La posición contraria sostiene que el poder existe realmente y que es ejercido por algunas personas con el propósito de oprimir a otras. La polémica parece haber llegado a un punto muerto y ello no ha contribuido a hacer avanzar la reflexión sobre el poder y su funcionamiento en aquellos años. No obstante, Foucault, aporta una vía que ilumina este aparente callejón sin salida.
            White y Epston también se inspiraron por los escritos de Bateson (1972, 1979) de donde proviene el “método interpretativo”. En ciencias sociales se comprende que este último no se utiliza en sentido psicoanalítico, sino que se utiliza para estudiar los procesos por los que desciframos el mundo, dado que no podemos conocer la realidad objetiva, todo conocimiento requiere de un acto de interpretación. Como menciona White, “al cuestionar que las nociones lineales de causalidad (derivadas principalmente de la física newtoniana) fuesen adecuadas para explicar los hechos en los ‘sistemas vivos’, Bateson argumentaba que para nosotros no es posible conocer la realidad objetiva” (White, Epston, 1993); es por ello que, refiriéndose a la máxima de Korzybski que afirma que “el mapa no es el territorio”, Bateson afirma que la comprensión que tenemos de un hecho, o el significado que le atribuimos, está determinada y restringida por su contexto receptor; es decir, por la red de premisas y supuestos que constituyen nuestros mapas del mundo (White, Epston, 1993). Comparando estos mapas con pautas, argumentó Bateson, que la interpretación de todo acontecimiento está determinada por la forma en que éste encaja dentro de las pautas conocidas, y llamó a eso proceso de “codificación de la parte a partir del todo” (Bateson, 1972). El autor, no sólo sostuvo que la interpretación de un evento está determinada por su contexto receptor sino también que aquellos acontecimientos que no pueden “pautarse” no son seleccionados para la supervivencia, tales acontecimientos no existen como hechos concretos.
            White ocupó también los estudios de dimensión temporal del propio Bateson, afirmando que toda información es necesariamente la “noticia de una diferencia” y que es la percepción de la diferencia lo que desencadena todas las nuevas respuestas en los sistemas vivos; Bateson demostró que situar los eventos en el tiempo es esencial para la percepción de la diferencia y la detección del cambio. La incorporación futura del concepto de “narrativa” siempre estuvo ligada a una noción de dimensión temporal. Según Bruner (citado por White, 1986), la estructura narrativa tiene una ventaja sobre otros conceptos afines, como la metáfora o el paradigma, porque destaca el orden y la secuencia (…) y es más adecuada para el estudio del cambio, el ciclo vital y cualquier otro proceso desarrollo, el relato como modelo tiene un interesante aspecto dual: es tanto lineal como instantáneo.
            Sobre la terapia familiar, el método interpretativo, en vez de proponer que cierta estructura subyacente o disfunción de la familia determina el comportamiento y las interacciones de sus miembros, se sostiene que es el significado que los miembros atribuyen a los hechos lo que determina el comportamiento. White manifiesta un interés temprano por estudiar la forma en que los miembros organizan sus vidas alrededor de ciertos significados y cómo, al hacerlo, contribuyen inadvertidamente a la “supervivencia” y a la “carrera” del problema. Aquí hace una diferencia con otros teóricos familiares que consideran que el problema es de algún modo requerido por las personas o por el “sistema”, en cambio White se interesó por las exigencias del problema para su supervivencia, y por el efecto que tienen esas exigencias sobre las vidas y las relaciones de las personas. Propone así que las respuestas de los miembros de las familias a las exigencias del problema, tomadas en su conjunto, constituyen inadvertidamente el sistema de apoyo a la vida del problema.
            La carrera o el “estilo de vida” del problema se convierte en la narración del problema. Los problemas en un contexto de “tendencias” parecen tener una vida propia en la que con el tiempo llegan a ejercer más influencia, y son los miembros de la familia los que parecen no advertir la índole progresiva y direccional de la co-evolución alrededor de las definiciones de problemas, esto funciona tanto a nivel macro (familia) como a nivel micro (individual). Es por eso que White propone la externalización del problema como un mecanismo para ayudar a apartarse de descripciones “saturadas por el problema” de sus vidas y relaciones (White, 1984, 1986, 1987).
            En los inicios de las ciencias sociales, los estudiosos de este campo, en un esfuerzo por justificar su empeño, lograr credibilidad y reclamar legitimidad, buscaron en las ciencias físicas positivistas mapas sobre los que basar su interpretación de los acontecimientos en los sistemas sociales. Cuando el positivismo – la idea de que no es posible tener un conocimiento directo del mundo – empezó a ser objeto de conocimiento, los expertos en ciencias sociales se dieron cuenta de que otros científicos procedían por analogía. Observaron, además que las analogías de las que ellos estaban apropiándose ya habían sido adaptadas a partir de otros campos por las ciencias físicas – que “la ciencia le debe más a la máquina de vapor que la máquina de vapor a la ciencia” (Geertz, 1983) – y se sintieron libres para buscar en otra parte las metáforas de las que habrían de derivar sus teorías. Geertz explica este desplazamiento como la “reformulación del pensamiento social”. Actualmente se acepta que toda formulación que postule significado es interpretativa: que estas formulaciones son el resultado de una indagación determinada por nuestros mapas o analogías o, como dice Goffman (1974), por “nuestros marcos interpretativos”.  Por lo tanto, las analogías que empleamos determinan nuestro examen del mundo: las preguntas que formulamos acerca de los hechos, las realidades que construimos y los efectos “reales” experimentados por quienes participan en la indagación. Las analogías que usamos determinan incluso las propias distinciones que extraemos del mundo.
            Continuando sobre el basto campo de investigación sobre las analogías, White sigue la línea de la “analogía del texto”, que en la organización social son construidos como “textos de comportamientos”, que generan representaciones de historias o conocimientos entendidos como opresivos o dominantes, pero no todo se queda allí, ya que permite un espacio disponible para la elaboración de historias alternativas.
            Los expertos en ciencias sociales llegaron a la conclusión de que no podemos tener un conocimiento directo del mundo, y que todo lo que las personas saben de la vida lo saben a través de la “experiencia vivida”. Según White, esta propuesta llevó a la formulación de nuevos interrogantes: ¿Cómo organizan las personas sus experiencias?, ¿Qué hacen con esta experiencia para darle un significado y explicar así sus vidas?, ¿cómo se da expresión a la experiencia vivida? (White, 1993). Los investigadores que adoptaron la analogía del texto respondieron argumentando que, para entender nuestras vidas y expresarnos a nosotros mismos, la experiencia debe “relatarse”, y que es precisamente el hecho de relatar lo que determina el significado que se atribuirá a la experiencia.
            En su esfuerzo de dar un sentido a su vida, las personas se enfrentan con la tarea de organizar su experiencia de los acontecimientos en secuencias temporales, a fin de obtener un relato coherente de sí mismas y del mundo que las rodea. Las experiencias específicas de sucesos del pasado y del presente, y aquellas que se prevé ocurrirán en un futuro, deben estar conectadas entre sí en una secuencia lineal, para que la narración pueda desarrollarse. Se puede decir que esta narración es un relato, o una autonarración (Gergen y Gergen, 1984). El éxito de esta narración de la experiencia da a las personas un sentido de continuidad y significado en sus vidas, y se apoyan en ella para ordenar la cotidianeidad e interpretar las experiencias posteriores. Puesto que todos los relatos tienen un comienzo (o historia), un medio (o presente) y un fin (o futuro), la interpretación de los eventos actuales está tan determinada por el pasado como moldeada por el futuro.
            La estructuración de una narración requiere la utilización de un proceso de selección por medio del cual dejamos de lado, de entre el conjunto de los hechos de nuestra experiencia, aquellos que no encajan en los relatos dominantes de nosotros y los demás desarrollamos acerca de nosotros mismos. Es así que, a lo largo del tiempo y por necesidad, gran parte de nuestro conjunto de experiencias vividas quedan sin relatar y nunca es “contado” o expresado. En palabras de White, “permanece amorfo, sin organización y sin forma (White, 1993). Si aceptamos que las personas organizan su experiencia y le dan sentido por medio del relato, y que en la construcción de esos relatos expresan aspectos escogidos de su experiencia vivida, se deduce que estos relatos son constitutivos: moldean las vidas y las relaciones.
            De todo esto se consigue que, la “analogía del texto”, manifiesta la idea de que los relatos o narraciones que subsisten en las personas determinan su interacción y organización, y que la evolución de las vidas y de las relaciones se produce a partir de la representación de tales relatos o narraciones en comportamientos. De modo que la “analogía del texto” es diferente de aquellas analogías que propondrían, en las familias y las personas, una estructura o patología subyacente, constitutiva o modeladora de sus vidas y relaciones. La evolución de las vidas y relaciones a través de la representación de relatos se vincula con la “relativa indeterminación” de todos los textos. La presencia del significado implícito, de las diversas perspectivas de los diferentes “lectores” de determinados acontecimientos, y de una amplia gama de metáforas disponibles para la descripción de tales eventos, confiere a todos los textos un cierto grado de ambigüedad. Y, en el sentido en que lo toma Iser (1978) esta indeterminación o ambigüedad exige que las personas se comprometan en “la generación de significado, bajo la guía del texto”.
            En palabras de White, “los relatos están llenos de lagunas que las personas deben llenar para que sea posible representarlos. Estas lagunas ponen en marcha la experiencia vivida y la imaginación de las personas. Con cada nueva versión, las personas reescriben sus vidas. La evolución vital es similar al proceso de reescribir, por el que las personas entran en los relatos, se apoderan de ellos, los hacen suyos y pueden manejarlos” (White, 1993).
            A partir de la analogía del texto pueden postularse varios presupuestos acerca de las experiencias que las personas tienen de los problemas. Es importante el punto que White y Epston aclaran con los siguientes supuestos y son los que definen la dinámica general a seguir: a) las narraciones con las que están relatando su vivencia y/o en las que otros están contando su experiencia no representan suficientemente su experiencia vivida, y b) en este caso habrá aspectos significativos y vitales de su experiencia que contradigan esas narraciones dominantes.
            En tanto a la externalización del problema, esta permite a las personas separarse de los relatos dominantes que han estado dando forma a sus vidas y relaciones (White, 1993). Al hacerlo, recuperan la capacidad de identificar aspectos previamente ignorados, pero cruciales, de la experiencia vivida, aspectos ignorados que no podrían haberse predicho a partir de la lectura del relato dominante. White siguiendo a Goffman (1961), ha llamado a estos aspectos de la experiencia “acontecimientos extraordinarios” (White, 1987, 1988).
            Sobre el segundo texto teórico denominado: “Re-Autoría: Respuestas a las preguntas más frecuentes”, compilado por Maggie Carey y Shona Russell. Se sigue una dinámica casi idéntica al sustento teórico anterior y de hecho, fue de inspiración para aquellos autores la terapia narrativa, ya que el capítulo del libro del cual se extrae este texto se denomina “Capitulo 2 de S. Russell y M. Carey (comp.) (2004). Narrative therapy: responding to your questions. Adelaide: Dulwich Centre Publications”, a su vez, el contenido cita a White como el creador de los mapas de conversaciones de re-autoría en la página 4. Epston y White introdujeron la metáfora narrativa y la metáfora de re-autoría en el campo terapéutico (Epston & White 1990; Epston 1992; White 2001a, citado por Carey y Russell 2003). Una de las consideraciones claves que introdujo su trabajo era considerar que las historias dan forma a la identidad de las personas. La concepción del panorama de identidad es una utilización de las nociones de “estados intencionales de identidad” de White (White, 2001), así como se asevera en la página 8 del mismo texto; también se hace uso de la “jerarquía de los estados intencionales”, rescatadas de White (White, 2003); en la página 11 se hace una referencia explicativa sobre la comparación entre las conversaciones de re-autoría y las prácticas narrativas, declarando que están también conectadas por medio de las “conversaciones de externalización” (Epston & White 1990; Morgan 2000; Carey y Russell 2002); sumándole las “conversaciones de remembranza” (White 1997; Russell & Carey 2002), “prácticas de testigos externos y ceremonias de definición” (White 1995, 1999) y el uso de documentos y cartas (Epston & White 1990; Epston 1994); y basta también observar las referencias bibliográficas del mismo texto para contemplar la distinta literatura de White y Epston e incluso, los autores y teóricos que inspiraron a estos últimos, como Jerome Seymour Bruner.
            Las conversaciones de re-autoría tienen lugar entre el terapeuta y la persona que ha acudido a verle e implican la identificación y la co-creación de historias de identidad alternativas. La práctica de la re-autoría se basa en la asunción de que ninguna historia puede englobar la totalidad de la experiencia de la persona, pues siempre habrá inconsistencias y contradicciones (Carey y Russell, 2003). Siempre habrá otras historias que pueden formarse y co-crearse a partir de los acontecimientos de la vida. Nuestras identidades no tienen una única historia, somos “multi-historiados”. Es por ello que las conversaciones de re-autoría suponen la co-autoría de historias que colaborarán en el abordaje de aquello que ha traído a la persona a consulta (Carey y Russell). Las historias alternativas son similares a las de la historia problemática dominante, ya que consisten en acontecimientos pasados unidos a través de un tema, para interpretarlos también de una determinada forma, y estas pueden ser creadas a partir de conversaciones terapéuticas. El procedimiento siguiente es el mismo que el ya citado a lo largo de esta sección, también se suma la utilización de diplomas, cartas o invitados a sesionar con el paciente, que pueden ser amigos, cercanos o familiares.


Felipe De Lucas. 

sábado, 28 de marzo de 2020

Reflexión sobre nueva constitución.


Estos últimos meses no han dejado indiferente a ningún chileno, han ocurrido múltiples acontecimientos impactantes y dolorosos en donde la incertidumbre parece ser la única vía de asimilación. Hemos visto al fuego arrasar, hemos apreciado destrucción y creación, hemos sentido el espíritu de las movilizaciones sociales a flor de piel. Las distintas demandas esperan una respuesta satisfactoria, por tanto, es de suma relevancia el poder estar al tanto - ya sea desde lo teórico como de lo pragmático - de las importantes fechas que se avecinan. La posibilidad de crear una nueva constitución política podría generar las debidas transformaciones que nos permitan la unión entre los ciudadanos, entre las distintas ideologías y formas de apreciar nuestro país, pudiendo forjar el reconocimiento de los derechos que - por naturaleza - nos pertenecen.
Los sucesos ocurridos desde el 18 de octubre manifiestan el fuerte descontento de numerosos sectores, en donde se han reflejado profundas injusticias que inducen a que seamos un país inarmónico, injusto e indiferente ante las demandas del pueblo. Por ello, es necesario que podamos revisar en conjunto, a través de la ciudadanía como desde la clase política, la opción de cambiar la constitución política, en donde se reestructuren las cláusulas y principios en beneficio de todos los chilenos, y no sólo de grupos particulares, pertenecientes a las distintas esferas de poder económicas, políticas y rectoras del curso del país.
Este es un proceso en el cual debemos participar todos los chilenos, todos los que tengan el interés y el anhelo de hacer de este un país mejor, más inclusivo e integrado; con ello ser parte del cambio y de la motivación que implica tomar el peso al asunto, en base al uso adecuado de la información, al estudio, al repaso de la constitución de 1980, buscando los puntos débiles, logrando identificarlos y así poder sugerir restablecer lo que consideremos conveniente. Nadie debería quedar fuera de este momento, es de responsabilidad ciudadana la participación. También, si poseemos ciertos conocimientos sobre estas dinámicas, poder instruir a los demás e incentivar a que sean parte de proceso, en donde – al unísono – crearemos un nuevo ensayo de constitución política, diferente, renovado, actualizado bajo una visión humanista.
Atrás han quedado los juicios de hace cuatro décadas, estamos en tiempos diferentes, la óptica con la cual apreciamos la realidad ha variado, se ha modificado, ha evolucionado, y Chile puede ser parte de esto, puede contribuir en la construcción de un modelo mejor, que sirva para ejemplo a otras naciones que están en vías de crecimiento y desarrollo como nosotros. Por eso, a modo de ejemplo internacional, es conveniente que re-pensemos la importancia del rol individual en sociedad y en la contribución que cada pensamiento u opinión tiene en el colectivo, ya que todo microproceso repercute en un macroresultado. Pero para un cambio de esta magnitud, es necesario que el chileno tome conciencia y no se mantenga indiferente, debe trabajar arduamente en otorgar sentido a este proceso, porque todo cambio masivo implica también una transformación interna y un esfuerzo adicional de su parte.

Kali Yuga - Tierra Hueca - Vril y los Infiernos de Dante.


Hemos llegado a una interesante conclusión, a partir de lo leído. El sistema de castas hindú es una realidad, eso quiere decir que la casta de los brahmanes, que eran los reyes-sacerdotes está más que destruida actualmente. Todo comenzó con la intuición y la espiritualidad de los pueblos más primitivos, los que a medida que el lenguaje se fue haciendo más abstracto, la formación de los pueblos, de las ciudades, de las polis, indujo a que el pensamiento denominado "mágico" - por error - haya sido rechazado o dejado de lado, pero aun así siguió su legado la tradición religiosa, primero politeísta y después monoteísta, un sistema de castas más degenerado - se podría decir - pero seguían siendo los reyes sacerdotes. Por allá en el siglo XVIII, vemos que la clase de los intelectuales, los vaysias, principalmente aristócratas, burgueses, que tenían acceso al conocimiento, se revelaron contra la casta de los reyes sacerdotes, o sea de la Iglesia como rectora del Estado - en donde sus dirigentes son los verdaderos reyes del mundo (eran) - los vaisyas con la Revolución Francesa se revelaron contra la monarquía y el Estado, así como contra el Estado y la Iglesia, y por eso la literatura iluminista de esa época se ve tan inspirada por las Ideas de esta clase burguesa. Pero los vaysias tenían un gran poder económico, más que cualquier otra clase probablamente, incluso menos o igual dirán algunos que la casta de los sacerdotes reyes (ya que además de poseer el oro físico recaudado desde las instituciones religiosas, así como el llamado 'Oro Espiritual'), pero estas personas crearon una nueva Era.
Después la casta de los chatrias, que es la casta de los guerreros, vino inmediatamente después revelándose contra la casta de los vaisyas, así lo vemos mundialmente cuando los grandes revolucionarios de la historia moderna y hasta hoy en día, se revelaron contra la clase burguesa que se ocupó de la industrialización y de la economía, y sometieron al pueblo más que nunca ya que ellos llegaron a ser los rectores del mundo, así que ahora los chatrias, los verdaderos guerreros del 'fuego' tuvieron el trono durante algunos decenios de años, los anarquistas principalmente son de esta sección. Y después vendría la casta de los sudras, o la casta de los trabajadores, la llamada "inferior" para la denominación hindú, que es ahora la que tiene el control, llamada también del 'proletariado'.
La casta del proletariado tiene el control y el dominio actualmente, es por eso que según la tradición hindú esto se veía venir ya que la era de Kali-Yuga viene a contrarrestar el tema de las cartas, lo invierte, siendo una situación trágica para el mundo. La era de Kali-Yuga representa los desordenes, las opiniones que se encuentran, las agresividades, los problemas sociales, los cataclismos sociales, las psicosis sociales, las paranoias sociales, entre otros. Todo esto llega hasta el límite, el límite que no da más, hasta que se supone - en una fecha aún desconocida, y según una que otra determinada escuela de tradiciones antiguas hinduistas - llegaría Kalki, la décima encarnación de Vishnú a dar el fin de la era, siendo el 'Mesías Negro' como le dicen en algunas escuelas.
Entonces, después de esta disolución absoluta vendría una Era Dorada de nuevo, ya que actualmente, en nuestro año 2020 nos encontramos en la Edad de Hierro para los romanos, el Kali-Yuga para los hindúes, la Edad del Lobo para los nórdicos, y vendrá luego de un caos convertido en vacío una Era de Oro, una Era Dorada, donde renacen los Dioses y los devuelve a las castas primigenias. Este ciclo se ha repetido una y otra vez, quizás cuantas veces, esta posición es también apoyada por el gnosticismo, cátaros y otros.
Vale agregar que considerando y relacionando con la teoría de la Tierra Hueca, en la cual se supone que bajando a través de los polos o de las cavernas que están ubicadas en ciertas zonas geográficas específicas, en los Himalayas o bajo el desierto de Gobi por ejemplo, en la Antártica o en la Antigua Thule en el Norte de nuestro mundo, nos podemos encontrar bajo ellas con civilizaciones superiores según esta ciencia antigua milenaria, seres que manejan el Vril, o sea, una energía que permite a la mente manipular los objetos físicos, una especial energía denominada psicoquinética,  y serían razas superiores que en algún momento van a subir para colocar orden, no sería para dominar el mundo como algunos autores creen, sino para ordenarlo. Es por eso que los dioses volverán a salir de las cavernas, están esperando y se están preparando, y se están comunicando telepáticamente con ciertos Iniciados o clarividentes, los denominados vidya en sánscrito, etimología antigua de 'guerrero-iluminado-iniciado'.
Las razas que están abajo, según las ciencias más milenarias, son razas puras, superiores, podrían haber gigantes por ejemplo; pero en el fondo son los antiguos dioses que están bajo la tierra, que buscaron un lugar donde refugiarse cuando quedó la catástrofe, esto también lo dice Edmund Kiss, el explorador nacionalista que anduvo por nuestro país, Chile, para explorar o buscar las cuevas que nos llevaran al centro de la tierra. Según el almirante Byrd, al centro de los polos hay trópicos, con faunas y floras fantásticas. Sobre el centro de la Antártida imaginemos que debe haber información que no ha salido a la luz pública, pero ¿qué se sabe de lo que hay ahí o de lo que se ha encontrado?, queda como un secreto militar entre las bases militares ocupadas por los países en la Antártida o en el polo norte.
Básicamente, eso tiene sentido cuando observamos que algo tiene que colocar orden a este desorden que comenzará a desembocar más y más, y que mejor que los dioses que tengan que venir a poner orden. Utilizando el Vril, una energía que quizás les permita mantener su estado divino una vez en la superficie. Pero estos 'seres superiores' vivieron en la Tierra, pero con el desorden de las placas tectónicas, telúricas, cuando los continentes comenzaron a desplazarse nuevamente y comenzaron a ocurrir grandes diluvios y deshielos, y se intercambiaron los continentes, ya que nuestro continente estaba hundido y salió a la superficie y el continente antiguo se hundió, siendo la parte más alta de las montañas de ese continente antiguo, de esa pangea antigua, de esa distribución continental antigua, lo más alto de sus cimas son ahora la Antártida, la Antártida es la Atlántida que volverá a surgir cuando se derritan los polos, situación que ahora está ocurriendo.
El Cristianismo invirtió todo. No olvidemos que toda religión nueva convierte en demonios en los dioses de la anterior religión, y así sucesivamente ha ocurrido con el advenimiento de nuevas instituciones religiosas a lo largo de la historia. El cristianismo consideró al dios de la iluminación racional y anarquista, que era la fuente del saber iluminado romano en un demonio, y de hecho, el demonio principal de su cosmogonía religiosa, condenaron a las civilizaciones que están bajo la Tierra, que es un conocimiento muy antiguo que basta con estudiar la cosmogonía tibetana para dilucidar que ellos esconden un secreto antiguo o las llaves de una de las ciudades perdidas (Agartha bajo el desierto de Gobi); convirtieron en un infierno a lo que está en el centro de la tierra, todo lo que significa un pecado en esta mitología cristiana, o sea, actuar de acuerdo a nuestra voluntad, ser nosotros mismos, no ser sumisos ante un dios castigador o voluble (monoteísta), nos lleva al infierno, es decir, al fuego que está 'en el centro de la Tierra', en donde se supone que está el demonio. Pensamos que ese demonio podría ser el denominado 'Rey del Mundo' del que muy pocas personas en el mundo tienen conocimiento... pero que al revisar las tradiciones de oriente podemos encontrar en numerosas ocasiones, y del cual habla la teosofía con Madame Blavatsky, entre otros autores y corrientes. El Rey del Mundo lo convirtieron en demonio, todos los dioses fueron convertidos en séquitos de demonios y vemos que Dante Aliguieri, quizás inspirado un poco por el cristianismo (aunque se decía que era un brillante ocultista y místico iniciado), pero ocultando claves herméticas y subliminales, escribió La Divina Comedia en el siglo XIII, y en las ilustraciones que ahí están reflejadas, sistematizó las nueve esferas hacia el infierno y las nueve esferas hacia el cielo. Sobre las nueve esferas hacia el centro de la tierra, podríamos aventurar que van desde lo "más bajo" cometido por la raza humana, de los básicos instintos carnales castigados hasta los instintos psicopáticos, asesinos, los crímenes y más, por los cuales somos castigados en vida y después de la muerte, cayendo en un determinado paraje del infierno. Bueno, todo esto fue inverso, ya que se supone que en las tradiciones más antiguas que el cristianismo, mitología diseñada hace mil setecientos años recientemente, dicen que las civilizaciones de abajo son sagradas.

En fin, ese es nuestro aporte esta mañana. Saludos lectores.

viernes, 27 de marzo de 2020

Sobre lo Apolíneo y Dionisíaco en las Ciencias de la Salud Mental. De Nietzsche a Capponi a De Lucas.


Grabada el 28 de febrero de 2020. 


Nos acabamos de dar cuenta de una observación interesante, que es susceptible de ser registrada en este libro. Decir que nos acabamos de dar cuenta mientras leíamos "Psicopatología y Semiología Psiquiátrica" de Ricardo Capponi M., que es un libro completamente apolíneo, y por ello llegamos, cuando estábamos en el capítulo de las "ideas delirantes", específicamente en el «nihilismo delirante», a la siguiente observación:

Desde el nihilismo delirante se entiende que la concepción de pensamiento propia de la filosofía nihilista llevaría al paciente a un estado de putrefacción, muerte, negación de los órganos, negación de la propia vida en el sentido como tal de la «existencia», entendido desde la Ética. Por tanto, hemos llegado a la hipótesis y a propósito de leer los capítulos introductorios del libro, que un autor como Capponi ha hecho su obra basado en una ciencia apolínea, ya que busca a partir de las apariencias construir al individuo y así adaptarlo en sociedad bajo una ética imperante y porque no, tal vez, bajo una moral imperante. Por ello recordamos que en el comienzo - en los primeros capítulos - mencionaba el autor que la filosofía de Nietzsche y la de su maestro, Schopenhauer, básicamente nihilistas y pesimistas (en ese orden) en sus composiciones teóricas, producirían una disgregación y disolución del yo en la persona. Las barreras que permiten una adaptación social en el medio y una aceptación particular en el plano interno - que inducen en su correcto cause a la unión 'correspondiente' bajo una norma con la sociedad, al comportamiento con los demás así como consigo mismo - se vean completamente disueltas en base al cuestionamiento, por ejemplo, o la negación.
Desde luego, mencionamos que esto sería una causa de psicopatología importante: en tanto la ciencia psicológica como la ciencia psiquiátrica permiten bajo un modelo de ética, de adaptación psicológica externa como interna - en la concepción de la persona con el sí mismo, como con el yo grupal - así como en la relación con la sociedad y con la cultura imperante, que la Norma - una norma aceptada en consenso societal - produzca que los esfuerzos de estas ciencias y disciplinas estén inclinados a un propósito de perduración del orden, velando por la adaptación del individuo a esta caracterología de lo «normal». Es por ello que podemos hablar que son ciencias apolíneas, ya que rechazan, cuestionan, clasifican y estudian en profundidad el modelo de pensamiento y actuar dionisíaco. 
Sobre la - igualmente poderosa - influencia de Dionisio, decimos que está basada en la libre aceptación de la voluntad de la naturaleza a través del Ser o del espíritu humano, manifestada en éxtasis, en danza, en liberación, en cuestionamiento a las leyes y a las normas de la moral aceptada - ¿en el caos? sí, en el caos primigenio - en la expresión artística, así como en la faceta de la tragedia de Dionisio -que no todo es tragedia, de ahí que hay diversión, éxtasis, unión mística con el mundo - no busca tanto la individuación o el retorno a la individualidad como el camino apolíneo. Libertad versus Libre albedrío, una de las grandes luchas etimológicas. Por ello, la liberación como tal dionisíaca, con todo su mundo y facetas, es lo que la ciencia de la mente y la salud mental contemporánea busca dominar y catalogar como patológico y/o enfermo en los comportamientos símiles, y aunque estas dos corrientes primitivas parezcan estar en lucha, no lo están. La lucha es siempre aparente, se debate en el plano de los opuestos contrarios, o sea, en la conciencia normal; pero en lo profundo, al ser dos prístinas fuerzas ontológicas, devienen en un Uno, en una unión que escapa a nuestra comprensión común. Apolo como Dionisio son dioses que comparten fraternidad y que son amigos, hay una unión y comprensión mutua por sus propias naturalezas deificadas, que los mantiene - pese a las diferencias - en un estado de unión, armonía, sintonía y «relación afectiva», por qué no.
De ahí que hemos llegado a este análisis, como a una reflexión en torno a las actividades que tenemos en nuestro día a día, y esto netamente nos ayuda a poder aclarar la idea y poder meditar sobre las prácticas cotidianas de otra forma. Y con permiso del lector, abandonamos por un momento la tercera persona y nos situamos en la primera: al decir, por ejemplo, que la psicología como mi carrera actual, representa un sentimiento y una práctica apolínea - que tendrá una gran cabida en mi vida desde ahora - pero que se ve equilibrada - para ilustrar mejor - con mi otra carrera que es el Arte de la Cinematografía, en la cual considero que es en un 90% dionisíaca; y que si bien posee rasgos apolíneos, estos se pueden apreciar en la clasificación basada en la crítica, ensayística y articulismo cinematográfico, en la argumentación en tanto al contenido de las películas (el guión cinematográfico, técnico y planimétrico), en la forma de ser creada, organizada y llevada a cabo como una técnica (esta es la parte apolínea, sobre todo si se respeta a cabalidad), por tanto, para realizar una comparación, existiría un equilibrio basado en la relación con el otro polo: en la subjetividad de los personajes como en la historia tal, en la literatura que la justifica y le da vida  (más allá de la técnica) álmica dionisíaca, así como en las relaciones extraprogramáticas entre los equipos de producción y realización audiovisual...
El cine en su literatura es dionisíaco porque representa la tragedia humana en su mayor esplendor, bajo distintas, múltiples y miles de facetas.
Por otro lado, la ideología política que nos está interesando en estos momentos, que es el anarco-capitalismo como el anarco-individualismo, más la primera (ya que la segunda es una filosofía como tal, que la respalda y la cultiva), el anarco-capitalismo mantiene apolíneamente las apariencias a través de la soberanía del individuo por medio de la propiedad privada y el mercado libre, en la cual uno se podría sentir libre o no de poder estar en la economía y en el mercado en base al intercambio de mercancías, o en base al intercambio monetario. Principios de propiedad sobre uno mismo y la no agresión, aboliendo la ley de la gestión política. Lo cual implica - como consecuencia lógica - un trabajo económico y un modelo a seguir que se basa en ciertas costumbres sustentadas en una "normal" relación en base a la mercancía con el resto de las personas, ya sea desde compradores o vendedores, y los unos con los otros. Esto se justifica el rechazo al Estado, como institución que ejerce el monopolio del poder legitimado, adoptando la libre empresa, junto con el mercado de servicios, ley y seguridad para las comunidades transnacionales. Lo anterior, por tanto, sería la parte apolínea. La parte dionisíaca vendría a ser el anarquismo en su esencia 'misteriosa y salvaje como el instinto' como expresaría poéticamente Émile Armand, que justifica la abolición absoluta del Estado, del gobierno político, de la autoridad social y de los ordenes públicos regidos desde - generalmente - un Estado estrechamente ligado con Dios. Porque pese a que nos interesan las religiones, así como sus campos exegéticos y  de investigación, aun así pensamos que no deberían regir con el Estado, no debería haber una religión imperante. Aquí existiría un equilibrio - pensamos - en la postura política del anarcocapitalismo, casi de 50% y 50%, siendo generosos con un espectro del prisma y con el otro. Y, por otro lado, a través de Dionisio y de toda la cultura dionisíaca, el espíritu de dicha corriente, al haber sido opacado por Sócrates, por Anaxágoras, entre otros, a través de la anulación (por qué no, a la larga) de la tragedia griega, intercambiándola con ditirambos dramáticos, con las llamadas "pinturas musicales". Es así que el conocimiento dionisíaco pasó a ser parte de cultos mistéricos y secretos, desde donde emerge el placer que sentimos por las sociedades secretas, ya sea desde su estudio como desde la participación ocasional, induciendo a que sea un estudio netamente dionisíaco, estando allí la Iniciación dionisíaca con todas sus facetas y esplendorosos episodios que al fin y al cabo serían delirosos, delirantes para los apolíneos y sus ciencias, pero que para los dionisíacos son también experiencias y éxtasis en la conciencia, que se mueven entre los niveles de la conciencia, entre el subconsciente, inconsciente, preconsciente y el consciente, que generan a partir de un discernimiento explícito que se hace vivo en la experiencia, siendo una epistemología de la realidad perfectamente válida, que contiene su simbolismo, su explicación, sus niveles jerarquizados de revelación de la sustancia que se hace conocer, más toda una gama de organización que existe, y que justifica la creación de las sociedades secretas en donde estos saberes se transmiten pese a estar en la época empírica-científica-socrática en la cual nos encontramos actualmente y desde la que este filósofo - Sócrates - es uno de sus principales y dramáticos inspiradores.
Vemos que esta ciencia dionisíaca equilibra el estilo de vida laboral que deseamos seguir a partir de la psicología, por lo tanto existe un equilibrio, y una ayuda y cooperación entre los dioses.

También, si nombramos el psicoanálisis, podemos decir que se encuentra entre ambos dioses, diríamos «entre ambos espectros de la naturaleza y del cosmos, pero particularmente ahora de la esencia personal», ya que si bien es un método de aproximación al inconsciente humano, al poseer técnicas de tratamiento como de abordaje de la terapéutica por medio de modelos dinámicos, observamos que posee su lado apolíneo pero - casi completamente - las teorías vienen a ser parte de un éxtasis dionisíaco. Sobre todo cuando se comparan con el arte y la mitología. En consecuencia, el uso que diversos autores le han otorgado al psicoanálisis, han hecho que le sirvan a uno u otro dios - hablando en términos simbólicos - ya sea para el tratamiento apolíneo de las masas como de la liberación dionisíaca que se ha visto traslúcida también en la política, ya que desde el psicoanálisis nacen corrientes feministas, corrientes de aceptación de la diversidad sexual, corrientes que aceptan el advenimiento de una época matriarcal, como también del reconocimiento de la liberación sexual. Pensamos que estas ideologías han sido muy ocupadas políticamente y filosóficamente para ese lado como para el otro: el psicoanálisis relacional, por ejemplo, podría ser más apolíneo; y podríamos también aventurar que el psicoanalista hermenéutico puede servirse de ambos conocimientos, de ambas dimensiones, para poder tratar al paciente, mediante procesos en los cuales este último toma conciencia de estos procesos - de lo Apolíneo y lo Dionisíaco -, y de que están perfectamente vivos, actuando dentro de uno mismo como dentro de la sociedad y dentro de las culturas que componen este macrosistema de nuestro mundo.
Esto nos gustaría acotar, reflexionando sobre este análisis antes que pasemos a otra idea que podría quizás distraernos de esta bella noción, de esta bella meditación, que hemos hecho aquí esta noche.



F. DE LUCAS.